EL COLOR (II) DE LOS VINOS TINTOS.



El color en este tipo de vinos viene determinado por algunas de las sustancias químicas que lo componen, por ejemplo los taninos.

Cuando observamos un vino tinto, las sensaciones que recibimos que recibimos en cuanto al color, vienen asociadas a la vivacidad e intensidad del mismo y a su tonalidad.

Esta vivacidad se clasifica en:

-        Destacada.

-        Buena.

-        Mediocre.

Esta vivacidad en el color de los vinos, establece la acidez de los mismos, es decir: mayor vivacidad en el color igual a mayor acidez en el vino.

Aunque los vinos jóvenes, con gran contenido en antocianas se presentan como excepción a esta regla, presentan una fuerte vivacidad, debido a su alto contenido en sustancias colorantes, sin embargo su acidez no se destacable.

La intensidad en el color, viene determinada por el origen, por la procedencia del vino, en cuanto al tipo de uva, características del terreno donde se ha cultivado, al sistema de vinificación, etc.

En el periodo de maduración del vino, se produce una variación en su color y tiempos y puede establecerse en base a las siguientes fases:

-         Fase 1ª: El color es rojo-violeta marcado.

-         Fase 2ª: El color es rojo-rubí con tintes en tonos violetas.

-         Fase 3ª: Marcado color rojo-rubí.

-         Fase 4ª: Rojo-rubí con tinte anaranjado.

-         Fase 5ª: Color granate.

-         Fase 6ª: Granate con tintes colores fuego, amarillos o naranjas.

El color es una variable muy importante que influye en la intensidad del color.

A mayor calor, se produce una mayor intensidad, mientras que con el frío esta intensidad disminuye.


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